Problemas en tiempos actuales:
tecnología y discriminación
Kimberly Márquez

 

 

——–En la actualidad, somos parte de una forma de vivir y convivir con otros de manera distinta a las anteriores. La llegada de una era digital ha transformado de manera sustancial el modo de relacionarnos y de acercarnos a la información. En medio de esto, hemos podido presenciar una mejora importante en la sistematización de todo aquello que deseamos tener con un acceso más rápido. Sin embargo, entre los grandes avances y formas eficaces de realizar las cosas a través de la técnica y la tecnología, también se han presentado problemas a causa de estas, entre ellos la discriminación en la era de los «nativos digitales» y la accesibilidad.

——–Sabemos bien que los cambios que se han dado por medio de la tecnología han ayudado completamente a avanzar en investigaciones científicas, informáticas, comunicacionales, además de saberes y otro tipo de aportes valiosos. Esto también ha permitido que, con la extensión de la misma forma de actuar, se marquen patrones entre las distintas personas, conllevando a otros usos no tan deseables como, por ejemplo, en las conocidas redes sociales que también sirven para promover discursos y movimientos de odio, maltrato, discriminación. Con esto se ayuda a fortalecer las estructuras y jerarquías sociales que durante años se han intentado derrumbar, como la discriminación racial o de género, etc., siendo ahora muy evidentes su propagación y apoyo en la red. No intento decir con esto que las redes sociales sean malas, solo doy un ejemplo de uno de los usos que tienen estas por parte de todo tipo de usuarios; también se podría hablar de la promoción de ideologías religiosas por parte de grupos de ultraderecha o radicales que promueven, en lugar de discursos de paz, amor al prójimo, igualdad y tolerancia, discursos despectivos contra aquellos que piensan distinto.

——–De igual manera, estos avances tecnológicos constantes producen discriminaciones que se generan en esta época de «nativos digitales», creando una gran brecha entre las distintas generaciones actuales, entendiéndose esta como la separación que hay entre las personas que hacen uso de las tecnologías de la información y la comunicación y aquellas que no saben cómo utilizarlas o no tienen acceso a las mismas (Serrano & Martínez, 2003). Es normal ver a un niño o una niña de cuatro o cinco años manejando un celular con total facilidad, reconoce así sea mínimamente las teclas, comandos y formas de desplazarse por las pantallas táctiles de celulares o tablets para ubicar lo que necesita o le interesa, por ejemplo YouTube o juegos (lo he visto en mis primitos y en los hijos de amigos y me atrevería a decir que en infantes incluso menores). Pero, a diferencia de estas generaciones que conocen hasta de cierta forma innata estas tecnologías, las generaciones que se acostumbraron a una vida sin el uso de estos medios se ven forzados a aprender para poder estar actualizados con las tendencias del presente. Se pueden destacar dos grupos en estas otras generaciones más análogas: un grupo, casos aislados, es el de las personas que deciden no hacer parte de este mundo digital en el que se ven forzados a saber las novedades y acontecimientos globales a través de un clic, lo que supone, en cierta medida, una carencia de conocimientos frente a los sucesos diarios o una «desinformación» general (pero, ¿qué tanta información podemos clasificar fehacientemente como verídica?); y otro grupo de personas, en un mayor porcentaje, que se han visto envueltas en esto, ya sea por gusto u obligación, no solo en redes sociales y la web, sino también en su cotidianidad, ya sea en sus trabajos o en el implemento de cajeros para pagos en parqueaderos, bancos y demás, estos son los «inmigrantes digitales».

——–Mark Prensky (2001) plantea en su artículo Nativos e inmigrantes digitales la situación que gira alrededor de las dos generaciones que se mueven alrededor de la tecnología. Una, con la capacidad de movilidad y manejo de esta y la otra, capacitada a una forma tradicional de acercarse a la información y la comunicación. Prensky ejemplifica a cada grupo a través de la figura del estudiante universitario y el profesor: el primero nació y se capacitó con la posibilidad de tener un computador, un celular digital y la información en la mano; el segundo conoció las bibliotecas físicas y los libros como fuente de información. Ante esta población diferente es claro cómo los profesores «inmigrantes digitales, que hablan una lengua anticuada (la de antes de la era digital), están luchando por enseñar a una población que habla un idioma completamente diferente». Es una generación que tiene que aprender un idioma distinto ipso facto y, frente a un tiempo que no se detiene en el avance y mejoría de lo digital, ponerlo en práctica en sus distintas áreas.

——–Para aquellas personas que se han tenido que adaptar al uso de la tecnología en diferentes áreas de la vida ha sido un reto en consideración con sus habilidades y conocimientos de la misma. Algunos, con facilidad de aprender el manejo de este tipo de herramientas, han logrado entrar a la movida actual, pero quienes no, se han visto afectados por lo mismo. En uno de los comunicados sacados por el BBVA (2020) se habla sobre el informe realizado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica de Argentina (UCA) en el año 2019, donde el uso de los cajeros automáticos por parte del adulto mayor es poco y el 46% de usuarios no tienen conocimiento del uso de este, por lo cual acuden al servicio de ventanilla. Esto logró ser visibilizado por la situación sanitaria que ha transcurrido a lo largo de este año. Y estas personas, necesitadas de una «cultura digital», no logran tener acceso a lo requerido por falta de conocimiento, o por considerarlo difícil o porque están acostumbrados a realizarlo todo de otra forma.

——–Si estos problemas no fueran suficientes, las brechas que se han abierto no solamente han afectado a las generaciones que se han encontrado frente a una era digital, sino que también se presenta la posibilidad que tienen las personas, sin importar del lugar de procedencia, para acceder al uso de estas tecnologías. La accesibilidad es un problema que ha tocado las fibras más frágiles de los tiempos actuales. Se piensa que por estar en el siglo XXI ya, de por sí, todos deberían tener un mínimo de posibilidad para acceder a un celular o a un computador y, necesariamente, a internet, pero no es así. «Un nuevo abismo surge entre los conocedores digitales y los desconectados: la pobreza» (CNN, 2013). Esto quiere decir que no solamente es un problema de discriminación, sino que hay factores económicos, sociales y hasta políticos que aportan de manera negativa a la era digital.

——–Para no ir muy lejos, un ejemplo claro sobre la discriminación que se presenta hacia cierta población es Colombia: el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (MinTIC) habló en una rueda de prensa sobre cómo una población cercana a los 23,8 millones no tiene acceso a internet y, entre esos, un alto porcentaje no cuenta con los equipos para poder conectarse. Lo que debería sorprender, pero que no lo hace conociendo el sectorismo del mismo país, es que las poblaciones perjudicadas suelen ser de estratos 1 y 2. El abandono y poca eficacia del Estado ante estas poblaciones logra afectar de manera circunstancial el avance y la oportunidad de igualdad de derechos que tienen personas de otros estratos o regiones del país.

——–Ante una situación como la actual, donde toda reunión presencial tuvo que ser cancelada, llevando a las personas a una cuarentena obligatoria, los trabajos y estudios fueron modificados y adaptados a las necesidades momentáneas, aprovechando de forma sustancial la tecnología como mecanismo de solución de problemas para no detener por completo la vida y actividades de todas las personas. Aquellas personas de las regiones del país que no tienen acceso al internet porque aún no llega a su zona la red y quienes no tienen los suficientes recursos para tener un equipo en su casa (o, yendo a casos reales, lugares sin acceso a electricidad, como algunas zonas rurales), ¿cómo hacen para continuar con los estudios y trabajos?

——–Según el índice de vida digital 2020, realizado por Surfshark (2020), Colombia se encuentra en el puesto número 62 de 85 países que son evaluados, y el ranking evidencia distintos problemas. Entre las causales se encuentra el costo del acceso al internet y la banda ancha, pues estos servicios requerirían un mayor trabajo por parte de la población para poder adquirir la rentabilidad básica para poder pagar; también afirma que tenemos el peor acceso a internet del mundo. Pese a las campañas que se realizan con la finalidad de disminuir la brecha entre los que tienen acceso y los que no pueden conectarse, como WiFi gratis en distintas zonas e internet gratuito para zonas rurales, son métodos que no han logrado abarcar las zonas que se han visto más abandonadas y olvidadas. Al final, en estos momentos solo les queda intentar salir adelante por medio de diferentes acciones que no son las que directamente los ayudaría a dar un cambio a la situación en que viven.

——–La pandemia ha logrado desenmascarar las falencias que existen en una era digital, como la poca accesibilidad que se tiene en distintos países para poder hacer uso de la tecnología, tanto para nativos como inmigrantes digitales. Por lo tanto se puede hablar de una discriminación que silenciosamente se ha dado por mucho tiempo a ciertas poblaciones y es una forma de violencia que debe ser visibilizada, especialmente en estos momentos en que se presenta una necesidad obligatoria por una situación externa a todos.

——–Estos tipos de discriminaciones presentadas son algunas de las violencias que durante mucho tiempo han estado latentes, en unos lugares más que en otros, y que deben ser atendidas para obtener cambios radicales. No es suficiente con que se conecte a todo el mundo y el internet llegue a todos los confines de la Tierra si sigue existiendo una brecha económica que no permite el acceso de ciertas poblaciones a los medios digitales; tampoco sirve tener el acceso a estas si se segregan a las personas que no tienen los mismos conocimientos y herramientas que otros, ya que las formas de comunicación y entendimiento se ven afectadas y crean barreras aún mayores entre las poblaciones; a la vez que no aportaría hacer uso de estos medios para dañar, denigrar y generar discursos que vulneren los derechos y la dignidad de otros. Por lo tanto, mientras se van generando alternativas para dar soluciones uno a uno a los problemas que ha traído y se han generado por la tecnología, como individuos debemos aportar desde los lugares donde nos encontramos. Si y solo si logramos hacer un uso correcto y adecuado de estos medios, podremos quitar poco a poco las brechas que se han formado a lo largo de estos años y también podremos relacionarnos, en una era digital, de modos que se construyan en medio de las dinámicas que se generan en estos tiempos.

 

Bibliografía

BBVA (2020). Adultos mayores: ¿cómo ayudarlos en un mundo cada vez más digital?. Comunicado de BBVA. Recuperado de
——– https://www.bbva.com/es/ar/adultos-mayores-como-ayudarlos-en-un-mundo-cada-vez-mas-digital/.

CNN En Español (2013). Nativos digitales: ¿quiénes son y qué significa?. Recuperado de
——– https://cnnespanol.cnn.com/2013/01/25/nativos-digitales-quienes-son-y-que-significa/.

PRENSKY, M. (2001). Nativos e inmigrantes digitales. Madrid, España: Institución educativa SEK. Recuperado de
——–https://marcprensky.com/writing/Prensky-NATIVOS%20E%20INMIGRANTES%20DIGITALES%20(SEK).pdf.

SERRANO, A. y Martínez, E. (2003). La brecha digital: mitos y realidades. Mexicali, México: Departamento editorial
——–universitario de la Universidad Autónoma de Baja California. Recuperado de
——– http://www.labrechadigital.org/labrecha/LaBrechaDigital_MitosyRealidades.pdf).

SURFSHARK (2020). Índice de calidad de vida digital 2020. Recuperado de
——–https://www.johncaicedo.com.co/2020/08/23/indice-de-calidad-de-vida-digital-2020/.

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